Salimos de Bogotá a las 8 y 20 de la mañana. Pero no fue por falta de madrugada (que sí la hubo a las 4 am), sino por falta de pasajes más temprano porque ya estaban todos vendidos. Razón por la cual nos vimos obligados a parchar en la terminal mas o menos cuatro horas en la cafetería de una señora hasta que saliera el bus.
Cuando llegó la hora de partir, fue el momento de las despedidas y no sobra confesar que se derramaron un par de lágrimas por las personas que vamos a extrañar.
Una vez abordamos el bus, el sueño fue más poderoso que todos y de esta manera Savan aprovechó enormemente las ventajas de su almohada de viaje.
Alrededor de la 1:30 pm, el bus hizo una parada en Ibagué con el objetivo de ingerir nutrientes harto necesarios para nuestros adormilados organismos. A cualquier viajero experimentado podría parecerle exagerado el tiempo que tardó nuestro viaje pero la verdad es que el bus iba lento. Lento y sin aire acondicionado, ante lo cual se hizo patente la protesta de los pasajeros y los señores conductores, muy a regañadientes, encendieron el tan deseado aire. No lo prendieron nunca a toda potencia y lo apagaban en las subidas largas. Pero por lo menos la temperatura se hizo mucho más soportable. Cabe destacar también el profundo sentido religioso de los conductores que todo el tiempo nos pusieron a escuchar aleluyas, alabarés y ohsanas.
Casi al final del recorrido recordaron que sería buena idea poner una película a ver si se acababa la protestadera de los pasajeros por el asunto ese del aire intermitente. Vimos una de Jackie Chan titulada el Smoking, espere el comentario cinematográfico al respecto. Alrededor de las 8 y media de la noche, justo con el final de la película, arribamos a la ciudad de Santiago de Cali. Lo cual, por medio de un simple proceso matemático nos dice que tardamos 12 horas de Bogotá a Cali.
Fue entonces cuando ocurrió el primer incidente con el equipaje al romperse una de las tiras de la maleta de Mr. T. Lo cual lo ha llevado a considerar si acaso el equipaje que trae es excesivo y la posibilidad de enviar de vuelta una parte de este a Bogotá.
Luego nos montamos en un par de taxis y fuimos al lugar del evento, el Salón Travolta. Como las niñas entraban gratis hasta las 11 de la noche, había muchas niñas muy bonitas y muchas niñas que besaban a esas niñas tan bonitas. El toque estuvo muy bueno, Savan y Mr. T hicieron gala de su música y pusieron a bailar a las niñas, los niños y todos los intermedios. Al terminar la fiesta el equipo completo se quedó a dormir en los sofás del Salón Travolta, de donde no se levantaron hasta las 10 am cuando la señora encargada de hacer el aseo se hizo cargo de su labor.
Así que rápidamente nos sacudimos el guayabo y fuimos en busca de un delicioso “calentao” que sirvió para desayunar casi al mediodía.
A continuación, nuestros amables anfitriones Luis Carlos Echeverri y Maria Antonia Otoya, nos invitaron a su hogar donde pudimos disfrutar de un rato de piscina muy agradable, que luego se complementó con un buen almuerzo y una siesta que niveló nuestros ritmos.
Por la tarde, pensamos asistir al festival de música del Pacífico, que está muy interesante.
Cali es Cali, lo demás es loma!












amigos que comienzo, viajar en bus tiene sus sorpresas!